Tolú es una población netamente comercial, sus playas (o por lo menos las que están aledañas a la calle principal) son pequeñas pero aún así la gente toma el sol en ellas.
En la noche es casi obligatorio salir a recorrer las calles de la población en el medio de transporte típico, unas bicicletas o triciclos equipados con la mejor música del momento y maniobrados por nativos, aunque si se prefiere puede conducirlos uno mismo. Después cenamos en el restaurante de Doña Ana, cerca al mercado, arroz con mariscos muy económico y delicioso.